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jueves, 13 de noviembre de 2025

Daredevil Born Again: El Renacer de un legado casi perdido

* Nota: Esta Reseña contiene Spoilers *


Después de su inesperada y dolorosa cancelación, por fin (tras años de incertidumbre y espera) ha llegado el momento que los fans soñábamos, el regreso de Daredevil (Charlie Cox) y todo su universo a la acción. Y qué mejor que hacerlo dentro del ya consolidado MCU (Marvel Cinematic Universe), un escenario donde su historia puede expandirse aún más. Sin embargo, la gran pregunta permanece en el aire, ¿podrá Daredevil Born Again (2025) alcanzar el impecable nivel, crudeza y profundidad emocional que la serie de Netflix nos entregó durante tres temporadas inolvidables?


Ficha Artística

Dirección: Justin Benson, Aaron Moorhead, David Boyd, Michael Cuesta, Jeffrey Nachmanoff

Guion: Malcolm Spellman, Dalan Musson, Rob Edwards, Julius Onah, Peter Glanz

Música: The Newton Brothers

Fotografía: Hillary Spera, Pedro Gómez Millán

Reparto: Charlie Cox, Vincent D'Onofrio, Jon Bernthal, Margarita Levieva, Michael Gandolfini, Nikki M. James, Wilson Bethel, Elden Henson, Deborah Ann Woll, Kamar de los Reyes.


Sinopsis

En Daredevil Born Again (2025), nuestro querido Matt Murdock (Charlie Cox) lucha por la justicia desde su ajetreado bufete mientras el antiguo jefe mafioso Wilson Fisk (Vincent D'Onofrio) se ve inspirado a emprender una carrera política en Nueva York. Por lo que cuando sus identidades pasadas empiezan a “salir a la luz”, ambos se ven enfrascados en un nuevo e inevitable enfrentamiento.



Crítica

Como contexto general, venimos de un golpe duro que aún se siente, y me refiero al hecho de que Daredevil (la versión de Netflix) fue cancelada en 2018, justo en su punto más alto. Hasta el día de hoy sigue siendo considerada una de las mejores series que ha tenido el género de superhéroes, y honestamente, basta ver la tercera temporada para comprender por qué muchos la catalogan como una “obra maestra televisiva”. Por eso, cuando la serie fue abruptamente detenida, los fans se unieron en una sola voz y nació el movimiento “#SaveDaredevil”, un esfuerzo enorme para pedir su regreso e incluso su integración al MCU (Marvel Cinematic Universe).


Gracias a dicha insistencia, Disney y Marvel tomaron la decisión de traer de vuelta a Charlie Cox y Vincent D’Onofrio. Sin embargo, ese anuncio no garantizaba que todo el mundo de Daredevil regresaría con ellos. Por lo que personajes tan importantes como Karen Page (Deborah Ann Woll) o Foggy Nelson (Elden Henson) no estaban confirmados, y eso generó una preocupación enorme entre los fans que crecimos con esa versión del Diablo de Hell’s Kitchen.


Y entonces vino la parte complicada. Debido a que el primer borrador de Daredevil: Born Again (2025) no era lo que muchos esperábamos. De hecho, era una propuesta completamente distinta a lo que terminó llegando a pantalla. La idea inicial era realizar un “Soft reboot”, es decir, utilizar a Daredevil y a Kingpin, pero ignorar por completo los acontecimientos de las primeras tres temporadas de la serie original. Así que un planteamiento tan drástico y desconectado alarmó incluso al propio Kevin Feige (presidente de Marvel Studios) quien al ver cómo estaba quedando la serie decidió cancelarla en ese estado. Eso, por sí solo, ya hablaba del nivel de caos que había detrás del proyecto.


Tras esa decisión, Marvel ordenó llevar a cabo “reshoots” masivos bajo la dirección de Justin Benson y Aaron Moorhead, conocidos por su trabajo en Moon Knight (2022) y Loki (2021-2023). Y aquí vino el verdadero acierto, el cual fue que ellos tomaron la decisión de respetar la continuidad de la serie original. Manteniendo el ADN que volvió tan icónico al Daredevil de Netflix y lo usaron como base para reconstruir esta nueva etapa del personaje dentro del MCU. Porque realmente, si algo funciona tan bien y ha sido un éxito rotundo, no hay necesidad de cambiarlo; simplemente hay que darle un “plus”.


Con todo dicho contexto, sorprende bastante que Daredevil Born Again (2025) sea un producto tan entretenido y emocional. Es evidente que la serie sufrió bastantes problemas de producción, incluso se nota en más de un episodio, teniendo algunos cortes abruptos y hasta en ciertos cambios de ritmo. Sin embargo, a pesar de todo ese desastre detrás de cámaras, la serie termina encontrando su rumbo. No alcanza la grandeza de la primera temporada ni mucho menos de la apoteósica tercera temporada, pero sí se coloca por encima de la segunda, lo cual ya es un logro enorme especialmente considerando las condiciones en las que se desarrolló.


Aun así, hay momentos en los que la serie se siente como un producto “frankensteineado”. Por un lado, están los restos del “Soft Reboot Original”, con nuevas tramas y personajes como Muse, Heather, Kirsten o Daniel. Y por el otro, está la parte que se mantiene fiel a la serie de Netflix, con la historia de Matt Murdock y Wilson Fisk avanzando de manera coherente con lo que ya conocíamos. Esa mezcla genera contrastes evidentes, pero curiosamente no destruye la serie.


Lo más fascinante de todo es que, incluso con sus tropiezos y con una producción tormentosa que parecía destinada al fracaso, Daredevil: Born Again (2025) no se derrumba. De hecho, se sostiene gracias a lo que siempre ha sido su mayor fortaleza, su núcleo emocional. La historia sigue girando en torno a la injusticia, los traumas, el abuso de poder y la lucha constante entre fe y moralidad. Son temas tan sólidos y tan bien explorados en la serie original, que aquí vuelven a levantarlo todo.


Y al final, lo que realmente termina salvando la serie es precisamente ese respeto hacia el legado previo. Manteniendo aspectos característicos como las escenas de juicio intensas, las peleas en plano secuencia, la hermosa paleta de colores y, sobre todo, esa atmósfera dramática que explora el significado de la justicia.. Porque eso fue lo que posicionó a Daredevil (2015–2018) como la mejor serie de superhéroes jamás creada, y es justo lo que salva y mantiene vivo a Daredevil Born Again (2025).



Matt Murdock, Renacer entre la culpa y las sombras

Una de las grandes tesis que plantea Daredevil: Born Again (2025) es el concepto de “renacer”. Y no me refiero tanto en el sentido literal, sino más como una transformación personal y en este caso, como héroe.


Por lo que a lo largo de la serie, vemos cómo Matt Murdock (Charlie Cox) atraviesa uno de los momentos más oscuros de su vida tras la muerte de su mejor amigo, Foggy Nelson (Elden Henson), siendo ésta pérdida lo que lo marca profundamente. Por ende, se siente culpable, convencido de que su cruzada como vigilante arrastró a Foggy al mundo que terminó por destruirlo. Desde ese suceso, Matt decide colgar el traje y prometerse no volver a ser Daredevil. Porque para él, las personas que ama siempre terminan “pagando las consecuencias”, así como fue primero con Elektra (Elodie Yung), luego Stick (Scott Glenn), y ahora finalmente Foggy.


Con esa herida abierta, la serie nos muestra a un Matt que intenta seguir adelante como abogado, mientras el mundo a su alrededor se desmorona. Muestra de ello, lo apreciamos en el episodio 3, titulado “El vacío de la mano”, donde vemos como Matt logra liberar a White Tiger (Kamar de los Reyes) demostrando su inocencia. Solo para descubrir que poco después termina siendo asesinado. Ese suceso, junto con la ola de crímenes en Hell’s Kitchen (incluyendo los asesinatos de Muse (Hunter Doohan) ) lo enfrentan a una realidad cruda, donde el sistema está podrido.


Y es ahí donde comienza su verdadero renacimiento, siendo su “punto de inflexión”. Donde Matt comprende que la justicia, por sí sola, no basta. Que la ley es insuficiente cuando quienes la manejan están corrompidos. Dicha dualidad entre “abogado y vigilante” alcanza su punto más profundo aquí, cuando comprende que, aunque intente vivir conforme a las reglas, a veces la única forma de hacer justicia es “manchándose las manos”.


Lo que más me agrada de esta etapa del personaje es cómo retoma su esencia de “boy scout” (refiriéndome a ese personaje recto, moral y responsable que todavía cree en las segundas oportunidades) pero ahora con ciertas cicatrices, no solo físicas sino emocionales. Por ende, observamos cómo Matt sigue creyendo en la justicia, pero también aprende a aceptar que no siempre será limpia, ni perfecta.


Así su regreso como Daredevil no es un acto de venganza, sino de redención. Siendo ésta la manera en que logra perdonarse, reconciliarse con su culpa y, sobre todo, volver a creer en sí mismo. Porque cuando el sistema falla, Daredevil es el único faro de luz que le queda a Hell’s Kitchen.


Y quizá lo más hermoso de todo es que este “renacer” no lo aleja de su fe, sino que al contrario, la refuerza. Dado que como él mismo lo dijo en la temporada 3 de Daredevil (2018): “Tal vez todo sea parte del plan de Dios. Tal vez mi vida haya sido exactamente como debía ser.”





Wilson Fisk, la sombra que devora todo a su paso

Indudablemente, si existe un ejemplo perfecto de un personaje que le queda “como anillo al dedo” a un actor, ese es Wilson Fisk interpretado por el talentosísimo Vincent D’Onofrio. Debido a que desde su primera aparición en pantalla (allá por 2015 en la serie original de Netflix) quedó claro que el personaje había encontrado a su actor definitivo. D’Onofrio no solo lo interpretó, sino que lo hizo suyo por completo, al grado de que ya no podemos imaginar a otro Kingpin que no sea él.


Y es curioso, porque aunque Wilson Fisk siempre fue un villano importante dentro de los cómics, fue esta versión la que realmente lo catapultó dentro de la cultura geek. No solo por el guion, sino por la manera en que D’Onofrio le dio vida con tantos matices y detalles, desde su imponente presencia física hasta esos pequeños gestos (como su famoso “tic” de frotarse los dedos) que hoy son parte esencial del personaje.


En Daredevil  Born Again (2025), Fisk vuelve a robarse todos los reflectores. Pues, para mí, es sin duda el mejor personaje de esta temporada, incluso por encima del propio Matt Murdock (Charlie Cox). Esto se debe, en gran parte, a la extraordinaria interpretación de D’Onofrio, quien una vez más demuestra que hay actores capaces de convertir a un villano en un personaje legendario. Cada escena suya se siente pesada, dominante y casi incómoda (pero en el mejor sentido posible).


Lo más interesante es el planteamiento narrativo que recibe Fisk en esta temporada. Ya que su arco gira en torno a un solo tema, el cual es la imposibilidad de escapar de uno mismo. Por lo que por mucho que intente cambiar o “maquillar” su pasado, siempre termina emergiendo su verdadera naturaleza. Lo vemos en su “viaje” durante su campaña para convertirse en alcalde, un intento por presentar una imagen “limpia”, amable y renovada. Queriendo tener una vida nueva para demostrar que también puede ser un hombre respetable.


Pero la serie deja claro que a veces, el mundo no te permite ser bueno, o que simplemente hay personas que no pueden serlo. Tras una serie de eventos (incluyendo la infidelidad de Vanessa) vemos cómo la fachada de Fisk comienza a desmoronarse y su verdadero “yo” regresa con una fuerza brutal. Ese proceso está lleno de simbolismos deliciosos como lo son sus dietas fallidas, las visitas culturales que abandona, la manera en que vuelve a vestirse con su clásico traje blanco, y por supuesto, esas noches en las que descarga su ira golpeando sin piedad al amante de su esposa.


Esa transición, ese regreso al monstruo que siempre fue, es lo que convierte a Wilson Fisk en un personaje tan fascinante. El guion juega perfectamente con la idea de que un hombre así puede intentar cambiar, pero nunca dejará de ser quien es. Su esencia está “corrompida”, marcada por una violencia interna que inevitablemente termina por salir a la superficie.


Y hablando de violencia, me encantó que la serie mantuviera ese lado oscuro tan característico del personaje. Esa brutalidad casi animal que lo convierte en uno de los villanos más temidos del universo Marvel. Pero ahora es incluso más explícito, la escena en la que literalmente “revienta” la cabeza de Gallo (Michael Gaston) con sus propias manos es impactante, perturbadora y memorable. Una secuencia que te “vuela la cabeza” (nunca antes mejor dicho) y que demuestra que la serie no teme llevar al personaje a límites más crudos y sangrientos.


En pocas palabras, en Daredevil Born Again (2025) se confirma algo que ya sabíamos desde hace años, y eso es que Wilson Fisk es una fuerza imparable. Un villano tan complejo, humano y aterrador que no solo complementa a Daredevil, sino que lo desafía en todos los sentidos.



Dex Poindexter, la locura que nunca falla su objetivo

Sin lugar a dudas, considero que fue un gran acierto traer de vuelta al personaje de Dex Poindexter (Wilson Bethel), mejor conocido como “Bullseye”. Y lo digo porque, dentro del plan original de la serie, él ni siquiera estaba contemplado. Lo cual hubiera sido un error tremendo, dado que Bullseye fue una de las mayores sorpresas de la tercera temporada de Daredevil (2018) y uno de los villanos más aplaudidos por la audiencia. Su historia había quedado inconclusa, casi en pausa, con un futuro prometedor que pedía a gritos una continuación digna.


Por eso, le hecho de incluirlo en Daredevil Born Again (2025) fue una gran decisión, y agradezco que la serie lo retomara con tanto peso dentro de la trama. Me encantó especialmente la elección de convertir a Bullseye en el responsable de la muerte de nuestro querido Foggy Nelson (Elden Henson), puesto que eso no solo le da mayor profundidad al personaje, sino que también establece un conflicto emocional muy fuerte para Matt Murdock. Es un giro que duele, pero al mismo tiempo potencia todo lo que representa Bullseye como antagonista.


Otro aspecto que me fascinó fue cómo conectaron los sucesos de la serie original Daredevil (2015–2018) con esta nueva temporada. La manipulación de Vanessa (Ayelet Zurer) hacia Bullseye tiene lógica y peso narrativo, y además le da a ella un protagonismo inesperado. Es casi irónico que sin aparecer tanto como antes, Vanessa tenga ahora un impacto mayor en la historia, gracias a su influencia en Dex.


La actuación de Wilson Bethel vuelve a ser espectacular. El actor logra capturar a la perfección la locura, la obsesión y esa manía bestial que caracteriza a Bullseye en los cómics. Su expresión corporal, sus facciones tensas y esa mirada perturbadora que parece “perforarte” desde la pantalla, hacen que su interpretación resulte tan convincente como inquietante. Y por si fuera poco, el nuevo traje del personaje también suma demasiado, dado que es más fiel a los cómics, siendo más funcional y más realista dentro del tono de la serie. Se ve imponente sin parecer “caricaturesco”.


En resumen, el trabajo realizado con Dex Poindexter no fue sobresaliente, pero sí bastante sólido. Dejándolo perfectamente posicionado para tener un rol mucho más grande en la segunda temporada. Y eso, como fan, me emociona muchísimo, porque Bullseye siempre ha sido un villano crucial dentro del universo de Daredevil, y esta nueva etapa deja en claro que su historia apenas está comenzando.



White Tiger, un héroe fugaz que dejó una huella imborrable

Considero que sin lugar a dudas, una de las grandes sorpresas y giros de Daredevil Born Again (2025) fue el personaje de White Tiger, interpretado por Kamar de los Reyes. A pesar de aparecer únicamente en dos episodios, logró algo que muy pocos personajes consiguen, lo cual es ganarse el cariño de la audiencia en un instante. Su legado fue tan fuerte y tan bien construido que, incluso con tan poco tiempo en pantalla, terminó convirtiéndose en uno de esos personajes que permanecen en el corazón del espectador.


Gran parte de ese impacto se debe a la excelente escritura que se le dio. White Tiger posee una historia profundamente humana, una historia que lamentablemente refleja injusticias que ocurren todos los días y a las que nos hemos acostumbrado más de lo que deberíamos. Precisamente por eso es tan fácil empatizar con Héctor Ayala desde el primer momento. Él solo estaba viviendo un día feliz, tranquilo, camino a ver a su esposa, cuando se topó con dos hombres golpeando brutalmente a un joven. 


Por lo que en un intento por defender al inocente (como cualquier héroe o simplemente cualquier buen ser humano haría), las cosas se salen de control. Uno de los agresores muere accidentalmente, y como resultan ser policías, Héctor termina siendo acusado injustamente de asesinato. Es un escenario que podría ocurrirle a cualquiera de nosotros, y esa crudeza es lo que vuelve su historia tan dolorosa y cercana.


Lo que hace aún más injusta la situación es descubrir que Héctor Ayala es, en realidad, el legendario White Tiger, alguien que ha dedicado su vida a proteger a los demás. Dicha revelación coloca a Matt Murdock en un dilema moral muy complejo durante el juicio, ya que lo obliga a exponer la identidad secreta de Héctor para salvarlo. Fue una decisión durísima, pero al final necesaria para demostrar su inocencia. 


La condición, sin embargo, fue devastadora, pues Héctor no podría volver a ponerse el traje. Pero, como él mismo le dice a Matt: “ser White Tiger es más que un traje, es un don que no eligió, sino que lo eligió a él, es como pedirle que deje de respirar”.


Y esa frase cobra un sentido desgarrador en uno de los mejores finales de capítulo que ha tenido Daredevil en toda su historia. Me refiero al cierre del episodio 3 (“El vacío de la mano”), donde vemos a Héctor, incapaz de ignorar un llamado de auxilio, volver a usar el traje una última vez, solo para terminar siendo asesinado brutalmente. Es un final trágico, injusto y poderoso, que encapsula perfectamente el tema central del personaje, el cual es  “hacer lo correcto”, incluso cuando eso significa sacrificarlo todo.


White Tiger representa una idea muy simple, pero profunda, la cual es que ser héroe no es un título, ni un uniforme, ni un reconocimiento. Es un acto de amor hacia los demás. Él no salvaba vidas por fama o por gloria, sino que lo hacía porque era lo correcto. Pero la vida, tristemente, no siempre recompensa a las buenas personas. Y a veces, incluso quienes luchan por un mundo mejor, terminan con un destino injusto.


Finalmente, no puedo dejar de mencionar lo emotivo que resulta ver este personaje en pantalla sabiendo que Kamar de los Reyes (el actor que lo interpreta), falleció en 2023. Porque el MCU tiene un talento especial para honrar a quienes ya no están, tal como sucedió con Chadwick Boseman, y aquí vuelve a hacerlo de una manera sutil pero significativa. Me gusta pensar que, como dice el propio Héctor, allá donde esté, Kamar puede escuchar el famoso sonido del “coquí” y sentirse en paz. Y sobre todo, sentirse orgulloso del legado que dejó en este universo y en nuestros corazones como audiencia.



Muse, un villano escalofriante que pintaba para más 

Si hay algo que me frustra profundamente del MCU es su tendencia a desperdiciar a sus villanos. Ya lo hemos visto con personajes que tenían todo el potencial del mundo, como El Mandarín (Ben Kingsley), Red Skull (Hugo Weaving) o incluso Gorr (Christian Bale). Y lamentablemente volvió a suceder con Muse (Hunter Doohan). Y duele especialmente porque Muse tenía todos los ingredientes para convertirse en uno de los antagonistas más perturbadores que ha tenido Marvel en años.


Desde su primera aparición, Muse se siente tétrico, inquietante y genuinamente siniestro. Hunter Doohan hace un trabajo impecable construyendo un personaje que resulta angustiante de ver, gracias a su lenguaje corporal retorcido, miradas desquiciadas y una energía tan incómoda que casi puedes sentirla atravesar la pantalla. Toda su presencia visual está muy bien lograda, desde la iluminación de sus escenas hasta el manejo de cámara, que lo muestra como un depredador impredecible. Hay un momento específico (cuando pelea contra Daredevil en su guarida subterránea) donde Muse se levanta del suelo con un giro casi inhumano, y ese simple detalle es suficiente para recordar por qué este villano tenía un potencial enorme.


Sin embargo, a pesar de que visualmente es espectacular y la actuación es brillante, Muse termina quedándose “corto” como personaje. Y no porque Doohan falle, sino porque la serie no le da la construcción adecuada para que su impacto realmente se sienta. De hecho, lo que vemos en pantalla es bueno y funciona, pero carece de profundidad emocional. Ya que no genera nada en el espectador, porque su historia nunca es explorada con la dedicación que merecía.


La serie tenía la oportunidad perfecta de convertirlo en una amenaza constante desde el primer capítulo, mostrando sus asesinatos, su influencia en la ciudad, su capacidad para operar en las sombras y cómo ese caos empujaba al propio Matt Murdock a cuestionarse si debía volver como Daredevil. Pero en lugar de eso, Muse aparece de manera muy repentina, sin contexto suficiente, y eso afecta directamente el peso de su muerte. 


Lo ideal hubiera sido que su presencia se sintiera desde el inicio, que su identidad fuera un misterio construido poco a poco, especialmente a través de sus sesiones con Heather (Margarita Levieva). Esas escenas, que eran clave para entender el origen de Muse y su relación con Heather, nunca las vemos. Y esa ausencia le quita intriga, tensión y profundidad al villano.


Por eso, aunque Muse visualmente es perturbador y Doohan entrega una actuación fantástica, termina siendo otro villano “del montón” dentro del MCU. No porque le faltara potencial, sino porque la serie no se tomó el tiempo necesario para desarrollarlo. Y es una lástima, porque Muse podía haber sido uno de los antagonistas más interesantes y aterradores de esta nueva era del MCU.



The Punisher, la delgada línea entre justicia y condena

Sin lugar a dudas, el regreso de Frank Castle (Jon Bernthal) y su incorporación al MCU le da a Daredevil Born Again (2025) un toque especial y necesario. Pues Punisher es un personaje con el que es muy fácil empatizar, porque todos (en algún momento) hemos sido víctimas de injusticias o hemos sentido impotencia ante un sistema que no siempre funciona como debería. Y Frank, al eliminar directamente a quienes causan daño, se convierte en ese reflejo oscuro de lo que en el fondo, muchos desearían que sucediera, es decir, que el castigo llegara sin filtros, sin burocracia y sin excusas.


Justamente por eso, Frank Castle siempre ha sido uno de los mejores personajes para explorar la moralidad dentro del universo de Daredevil. Él representa grandes cuestionamientos como lo son “¿hasta qué punto está bien hacer justicia por tu propia mano?” o “¿Dónde termina la justicia, y dónde empieza la venganza?


Pero en esta temporada, la serie va un paso más allá y toca un tema que lamentablemente está muy presente en la vida real. En Estados Unidos, algunos policías han adoptado el icónico símbolo de Punisher (la famosa calavera) como una forma de contrarrestar el movimiento “Black Lives Matter”, bajo el lema “Blue Lives Matter”. Esto ha provocado que ciertos grupos policiales se radicalicen, adoptando una visión distorsionada de lo que representa Frank Castle, teniendo una brutalidad extrema disfrazada de “justicia”.


Y Daredevil Born Again (2025) retoma precisamente ese debate, mostrándonos un grupo de policías radicales creados y moldeados por Wilson Fisk (Vincent D’Onofrio). Para ellos, Punisher es un ídolo, un ejemplo a seguir, alguien que “hace lo correcto” sin pedir permiso. Desde su perspectiva, matar criminales es un acto de justicia, no de violencia. No obstante, lo aterrador es que como agentes de la ley, tienen un poder real para actuar bajo ese código distorsionado.


Dicho planteamiento es fascinante y a la vez sumamente delicado, porque aunque Frank Castle es un buen hombre que solo asesina a quienes verdaderamente lo merecen, su figura puede ser malinterpretada con facilidad. La serie lo deja en claro, si personas con poder (como policías corruptos o influenciados por ideologías extremas) adoptan la filosofía de Punisher, el resultado sería una cadena interminable de ejecuciones sin control, cada una basada en la interpretación personal de lo que es “correcto” o “justo”. Y eso no es justicia, es caos.


Precisamente en ese contraste, Daredevil Born Again (2025) nos recuerda el verdadero significado de Punisher, quien es un hombre quebrado que carga el peso de sus decisiones, no un símbolo para justificar abusos. Por lo que su regreso no solo emociona, sino que también abre la puerta a uno de los debates morales más importantes del personaje.



Una fotografía vibrante que renueva la identidad de Daredevil

Indudablemente, la fotografía de Daredevil Born Again (2025) es bellísima, y es uno de los aspectos que más se beneficiaron de los “reshoots” liderados por Justin Benson y Aaron Moorhead. Ellos trajeron consigo una propuesta visual fresca, original y mucho más estilizada, que no solo moderniza la serie, sino que le da una personalidad propia dentro del MCU. Desde el primer episodio se nota que hay una intención artística real detrás de cada cuadro, algo que se agradece profundamente, considerando la identidad visual tan marcada que ya tenía la serie original.


Uno de los elementos que más me fascinó es cómo representan los poderes sensoriales de Matt Murdock. Aquí se atrevieron a hacer algo distinto, dado que cuando Matt usa su “súper oído”, la serie cambia el “Aspect Ratio” de la imagen, expandiendo la proporción y creando un efecto de “zoom sensorial”. Es un detalle sencillo, pero muy creativo, porque permite al espectador entender de manera más clara y envolvente qué ocurre dentro de la percepción de Daredevil cuando activa sus sentidos. Es como si, por un instante, nos invitaran a experimentar el mundo desde su perspectiva, y eso le da un enorme valor narrativo.


Otro detalle visual que me encantó fue el uso de iluminación y color para representar a los personajes clave. En momentos específicos, la pantalla se tiñe con el color asociado a cada uno de ellos. Por ejemplo, se aprecia un fondo rojo vibrante para Daredevil, un blanco imponente para Wilson Fisk, un azul frío para Bullseye y un negro casi absoluto (entre sombras) para Punisher. Es un recurso sutil, pero muy elegante, que ayuda a reforzar la identidad de cada personaje sin necesidad de hacerlo evidente o explícito. Además, le da a la serie un toque artístico que la diferencia del resto de producciones de Marvel, haciéndola sentir más estilizada, más cuidada y visualmente más memorable.


En general, esta nueva etapa de Daredevil se siente renovada en lo visual, pero sin perder su esencia oscura y dramática. Benson y Moorhead entendieron que la fotografía no solo debe mostrar, sino también contar. Y aquí lo hace con cada encuadre, cada juego de luces y cada cambio visual que aporta emoción, atmósfera y profundidad, dando como resultado una propuesta que enriquece la experiencia del espectador y honra a la vez el legado visual de la serie original.



Conclusión

Como conclusión, Daredevil Born Again (2025) es un “milagro dentro del caos”, siendo una serie que, a pesar de todos los tropiezos en su producción, logra levantarse gracias a lo único que nunca falló, su esencia. Esta serie no intenta competir con la perfección de la temporada tres ni con el impacto de su origen en Netflix, pero sí demuestra algo fundamental, y eso es que cuando respetas lo que hizo grande a un personaje y su mundo, el resultado conecta con la audiencia de manera genuina.


Porque al final, lo que termina salvando a esta serie es el corazón de la historia, es decir, todo lo que representan tanto Matt como Fisk. Siendo aspectos como sus conflictos, su dolor, su sentido de justicia y su eterna lucha por hacer lo correcto, los que fungen como los pilares que mantienen de pie a la serie. Daredevil Born Again (2025) no es perfecta, pero sí es un recordatorio del por qué Daredevil importa tanto para tantos de nosotros. Y solo por eso y por saber que ya se encuentra dentro del MCU (lo cual pedíamos desde hace mucho tiempo), vale la pena verla.



Frase final

Daredevil Born Again (2025) es una historia de caos, dolor y renacimiento que nos demuestra que incluso entre sombras, siempre habrá espacio para la justicia, la resiliencia y el regreso de un héroe que nunca debió apagarse”



Rango de Calificaciones

9 a 10 --------------------------------------   Excelente

8 a 9 ----------------------------------------  Muy Buena

6 a 8 ----------------------------------------- Palomera

4 a 6----------------------------------------    Meh

2 a 4 ----------------------------------------   Mala

0 a 2 ----------------------------------------  Bodrio


Calificación Final


8.5  ----------------------------------- Muy buena